Cada vez vivimos en un mundo más técnico, y este avance tecnológico con las consecuencias que acarrea se ha convertido en el motor de nuestra evolución. Hemos llegado a un punto en que sin darnos cuenta cualquier acción rutinaria de nuestra vida cotidiana está influenciada por la tecnología, (desde el trabajo de cualquier persona en una fábrica a las palabras que ahora mismo escribo) y este hecho se ha transformado en algo natural de nuestro día a día de forma que no le damos más importancia. Como todo en la vida (o casi) este proceso que está sufriendo nuestra sociedad tiene aspectos positivos y negativos. La tecnología facilita nuestras vidas en muchos aspectos de una manera eficiente y productiva a consecuencia de lo que obtenemos más tiempo para nosotros y podemos gozar de cualquier información que queramos (ya sea porque la necesitemos o simplemente para nuestro divertimiento) fácilmente sin realizar ningún esfuerzo. Aparatos como el ordenador hacen que no tengamos que salir de casa, en muchos casos ni siquiera para trabajar, ni para enviar el correo... ¡¿Quién diría que descendemos de hombres primitivos cuyos máximos avances solían ir dirigidos a solventar únicamente sus necesidades vitales?! ¡Qué gran proceso de desarrollo el nuestro! ¡Pero también que negativo puede llegar a ser en algunos campos! Y es que si no hubiéramos avanzado tanto en cuanto a la tecnología se refiere no tendríamos tanta contaminación, quizás haríamos más ejercicio (mejorando paralelamente nuestra salud) no existiría la piratería que obliga a los altos precios en cuanto a música, películas y libros (dentro de nada) se refiere, y lo más importante la mano de obra que posiblemente sería mucho menos mecanizada daría lugar a nuevos puestos de trabajo que harían reducir el número de parados. Pero hay que añadir también que estos puestos de trabajo seguirían orientados por y para una sociedad muy artificial y técnica si no, serían innecesarios. Y así de nuevo se vuelve a equilibrar la balanza, balanza que solo puede inclinarse debido al peso de la subjetividad de cada uno, ya que tiene tanto cosas buenas como malas.
Durante nuestra infancia desarrollamos las habilidades que utilizaremos regularmente en nuestra vida adulta; de niños aprendemos a caminar, a hablar, a relacionarnos con otros, a competir sanamente, a respetar a los demás y a aceptar que los demás tienen cualidades que los hacen diferentes a nosotros mientras que nos damos cuenta de que somos únicos e irrepetibles. La infancia es una etapa en donde definimos qué tipo de personas seremos de adultos y en donde encontramos nuestro lugar en la sociedad. El uso racional y responsable de la tecnología es tan importante hoy en la educación de los jóvenes como lo fueron los horarios y la estructura escolar a principios del siglo pasado, cuando el sistema escolar fue especialmente desarrollado para preparar a los niños para trabajar, de adultos, en las fábricas de la revolución industrial. El celular e internet son herramientas tan cómunes y básicas en nuestros días como lo fueron la pala, la hoz, el martillo y el yunque en ...
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